A vosotr@s

Por fin, tras un bloqueo que ha durado demasiado arranca el segundo capítulo del Blog del Sexto A. Prometo desde aquí fidelidad a mis escasos pero insistentes lectores que han sabido tener paciencia y tacto para recordarme que el último capítulo que colgué ha perdido toda su novedosa fuerza.

He luchado contra la aburrida presión de lo cotidiano, he buscado un revulsivo en mi interior y he tratado todos estos meses de encontrar un hueco para dejar hablar a mi espíritu libre, no es fácil y menos si uno trata de traer al mundo real lo que bulle en su cabeza. No me gustan las excusas porque solo sirven para no hacer lo que se debe, por ello trataré de explicar los motivos que me han tenido tan apartado de mis sueños, que en este momento son varios y que poco a poco van tomando forma.

Escribir un libro no es tarea sencilla, a veces se acumulan las ideas y necesitas aislarte del resto del mundo, y sus compromisos, para poder desarrollarlas sobre una página en blanco del procesador de textos. En otras a uno le asaltan las ideas en los lugares menos apropiados para su desarrollo y debe cerrar la puerta para poder asumir funciones menos creativas pero que permiten pagar la hipoteca del Sexto A. A todo esto hay que añadir que aunque esta es la primera experiencia que dejo leer, mientras la escribo, doy salida a otras ideas que nacieron antes y que tengo aparcadas por falta de organización, mal que al parecer es endémico en los escritores noveles y que en mi caso es una guerra particular en parte causada por la prematura muerte del núcleo silícico de mi ordenador de sobremesa, algo que me aportaba independencia tecnológica pero que no combina bien con mi aprensión por invertir en informática.

Lo cierto es que hace meses inicié este capítulo que no me acababa de gustar, lo he atacado frontalmente y he visto con enorme desagrado que tenía demasiados errores lo que lo convertían en indigno de ser firmado pero que ahora resulta mucho más leíble. Es uno de esos capítulos necesarios pero que no he disfrutado escribiendo, aunque seguramente se deba a que sinceramente, tengo ganas de llegar a los momentos más notables de esta historia y que insisto en recordarles, sigue viva y coleando.

Feliz Navidad y feliz año 2010.

P.D.: A mis musas, que tanta fuerza y orgullo me saben transmitir, gracias, si escribo es porque alentáis mi espiritu.

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